lunes, 23 de septiembre de 2013

Ernesto Yamhure ¿Desde el exilio se puede hacer política? ¿Exiliado o protegido de la CIA, de la DEA?

Todo indica que este personaje es otra de las fichas de la pirámide descubierta en #Twitter y liderada por un oscuro personaje que tiene a su mando una mafia de acosadores, vulgares, amenazantes y temerarios sujetos, pero este en especial, protegido por los Estados Unidos. Protegido? Exiliado?
Le llegó competencia a Ricardo Puentes Melo, lastimosamente para un navío llamado Uribismo, que tiene el cáncer metido en el alma y proyecto político que esta gente peligrosa está llevando al abismo, son personajes muy oscuros con un pasado escabroso.
¿De dónde salió Ernesto Yamhure?

Ernesto Yamhure se había convertido en uno de los columnistas estrellas de la derecha y en uno de los principales defensores del gobierno del ex presidente Álvaro Uribe en los medios. Sin embargo, desde que revelaciones recientes lo vincularon con el jefe paramilitar Carlos Castaño, desapareció del espectro mediático. 
El Expresidente Uribe no lo mencona hace más de dos años

Ahora pocos saben de su destino, así como muy pocos conocían de sus orígenes cuando de repente se convirtió en un exitoso columnista de radio y prensa. El escándalo y la desaparición El miércoles de la semana antepasada, comenzó a circular por internet la nueva edición del diario Un Pasquín, dirigido por el caricaturista Vladdo, que reveló que Carlos Castaño había intercambiado correos con Yamhure y que le había hecho sugerencias de cambios en sus columnas que eventualmente sí fueron modificadas antes de ser publicadas. Según Un Pasquín, en una USB entregada por el paramilitar del Urabá alias “H. H.”, a la Fiscalía, se encontró un correo que Castaño le envió a Yamhure diciéndole: “Le pido un favor, inserte un párrafo donde alerta a las AUC sobre la importancia del cumplimiento de su palabra ante la opinión pública, de cumplir con el cese de hostilidades, que incluye abandonar definitivamente cualquier participación en actividades del narcotráfico, pues es lo que espera Estados Unidos (…) Amigo, a mí me parece que así es más válido lo que usted escribe, y muestra su línea crítica con todos los violentos”.
El artículo además contó que Juan Rodrigo García
, hermano de alias “Doblecero”, dijo que acompañó a Yamhure a por lo menos dos reuniones con paramilitares de las AUC. El portal Verdad Abierta ya había publicado un intercambio de correos en abril del año pasado y había contado que alias “El Alemán” había acusado a Yamhure en 2009 de ser asesor de Carlos Castaño, pero fue la revelación reciente de Un Pasquín de que Castaño influía en las columnas de Yamhure la que causó revuelo.
El mismo día que comenzó a circular la información, tras el escándalo que se generó en prensa y redes sociales, Yamhure presentó su renuncia ante El Espectador (aunque con el argumento de razones personales), mientras que Caracol Radio (donde transmitía una columna sonora y participaba de vez en cuando como panelista del programa Hora 20) y el programa La Hora de la Verdad de Fernando Londoño transmitido por Radio Súper, decidieron prescindir de sus servicios. Ya el 29 de agosto Yamhure había renunciado a la Universidad Católica de Bogotá, donde impartía la asignatura de Política en la Especialización de Gobierno.
Y desde entonces, no se ha vuelto a saber de él. Su cuenta de twitter, @eyamhure, en la que el columnista aparecía periódicamente, no ha vuelto a moverse desde el 29 de agosto. Yamhure no ha vuelto a hacer ninguna aparición pública, ni se ha vuelto a pronunciar ante algún medio. Y el viernes Gustavo Gómez, periodista y director del programa “Hoy por hoy” de Caracol Radio, le dijo a través de twitter a Daniel Samper, refiriéndose a Yamhure: “pues aquí en Caracol Radio seguimos esperando una explicación de su vínculo editorial con Castaño. Desapareció. Se esfumó”.
La Silla Vacía contactó a periodistas que trabajan en los medios en los que aparecía Yamhure y a personas que han sido cercanas a él políticamente y ninguna supo dar razón de su paradero. La Silla también intentó conctactarlo en su teléfono y correo electrónico, pero no obtuvo respuesta. Lo único que hay, por ahora, son rumores de que viajó, probablemente a Estados Unidos. Y el misterio que rodea su partida de los medios, también permeó su llegada a ellos.
La llegada a los medios En una grabación de una conversación reciente de Yamhure con Vladdo y en la carta de renuncia que Yamhure dirigió a Fidel Cano, el director de El Espectador, el columnista dice haber trabajado en medios desde hace 11 años (cuando, según él, comenzó a publicar en El Espectador y El Nuevo Siglo). En la grabación, Yamhure se defiende de las acusaciones diciendo que, en efecto, contactó a Castaño, pero para corroborar sus datos con una fuente, tanto para escribir columnas, como para redactar su tesis de grado. Sin embargo, ha causado curiosidad la fecha que dio de su ingreso a los medios. Lo cierto es que Yamhure comenzó a colaborar, aunque esporádicamente, a través de textos enviados a la redacción, con El Espectador y El Nuevo Siglo desde el año 2000, cuando iba por la mitad de su carrera de Ciencia Política en la Universidad del Rosario de Bogotá y apenas pasaba los 20 años. Yamhure, que es bogotano y viene de una familia de ascendencia libanesa, era un estudiante destacado en la universidad, tanto por sus excelentes calificaciones, como por su línea de pensamiento conservadora de línea dura con la que llegó a ser identificado en sus columnas.
La descripción de su cuenta de twitter enfatiza esa pertenencia a la derecha ideológica, pues se identifica “católico, columnista de El Espectador y Caracol, periodista de La Hora de La Verdad” y está complementada por su foto de perfil, que es un cruficijo sobre un fondo nublado azul. Durante el primer gobierno de Uribe, recibió una columna semanal en El Espectador, aunque La Silla Vacía contactó a periodistas, columnistas y editores del periódico y ninguno recuerda exactamente cuándo o por qué. Pero llegó durante una ofensiva de presión de funcionarios del Gobierno a medios de comunicación para que incluyeran más columnistas con miradas gobiernistas y así contrarrestar lo que sentían era una mayoría de oposición entre los opinadores.
Puesto que Yamhure ya había escrito en el periódico y ya había mostrado su posición de derecha y de simpatía con las políticas de Uribe, pareció una buena opción para llenar ese vacío que reclamaba el Gobierno. Esto, a pesar de que llevaba pocos años fuera de la universidad y que prácticamente nadie en el mundo del periodismo tradicional, al que dice haber pertenecido por más de una década, podía dar razón de él. Antes de la renuncia de Yamhure, Fidel Cano, el director del diario El Espectador, había defendido su inclusión entre los columnistas (muy criticada por algunos sectores que se quejaban de falacias argumentativas en sus textos y de un radicalismo peligroso), diciendo que consideraba pertinente tener a personas venidas de todas las vertientes políticas. En cualquier caso, gracias a su columna en El Espectador, Yamhure comenzó a ganar prominencia y a consolidarse como un referente entre los columnistas de derecha. Por eso comenzó a ser invitado a ser panelista de Hora 20, donde defendía las posturas de ese lado del espectro político y, eventualmente, Fernando Londoño se fijó en él y lo llevó a su programa, que también es cercano a las ideas del ex Presidente Uribe y a la ideología de derecha. Con eso, también se ganó la entrada a la Fundación Centro de Pensamiento Primero Colombia, una organización liderada por José Obdulio Gaviria que reúne a varios miembros de la derecha y apoyó ambas candidaturas de Uribe a la Presidencia.
¿Quién es? Durante su época universitaria, Yamhure se hizo cercano a políticos conservadores de una tendencia ideológica igual a la suya y, aunque oficialmente no participó en campañas, sí acompañó al ex representante Roberto Camacho (fallecido en 2005 en un accidente de helicóptero) y al ex congresista Enrique Gómez Hurtado, ambos militantes del Movimiento de Salvación Nacional, la línea de Álvaro Gómez Hurtado dentro del Partido Conservador. Sin embargo, su rol no fue más allá del de simpatizar con sus posturas y en el Partido Conservador no lo recuerdan.
También se acercó a Álvaro Uribe durante su primera campaña presidencial, pues compartía varias de sus ideas políticas, sobre todo su visión sobre lo que había que hacer con el conflicto armado. Desde entonces, sus textos fueron benévolos con el ex Presidente y exaltaron su labor política. Por otra parte, se hizo cercano al político liberal del Valle Carlos Holmes Trujillo (que fue Ministro del Interior durante el gobierno de Samper y que apoyó el referendo promovido por Uribe en 2003), quien dirigió su tesis en el Rosario. Esa tesis, que Yamhure tituló “El proceso de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia” fue terminada en 2003 y recibió una Mención Meritoria del jurado calificador. Y también acercó a Yamhure a Luis Carlos Restrepo, entonces Alto Comisionado para la Paz, con quien eventualmente trabajaría. Pero antes, en diciembre de 2003, Carlos Holmes Trujillo fue nombrado Embajador en Suecia.
Trujillo se llevó a Yamhure con él y lo nombró Primer Secretario en la Embajada, por lo que se convirtió en uno de los diplomáticos más jóvenes en salir del país. Allí tuvo que enfrentar las acusaciones de un polémico periodista y activista sueco de nombre Dick Emanuelsson, quien lo acusó de manejar la “Red de Cien Mil Amigos de Colombia en el Exterior”, según él, una red de creada por Álvaro Uribe y encargada de llevar registro de todos los miembros de oposición en el exterior, no se conoce con qué intenciones. Emanuelsson dijo que en 2005 Yamhure fue descubierto tomando fotos de exiliados colombianos en Suecia y que por esto tuvo que enfrentar polémicas en radios suecas. La polémica entre Yamhure y Emanuelsson creció y ha durado varios años. Yamhure ha publicado columnas acusándolo de ser colaborador de las Farc, mientras que el sueco ha seguido publicado artículos acusándolo, como una entrevista con Juan Rodrigo García (el hermano del paramilitar conocido como “Doblecero”) en la que el hermano del jefe paramilitar asegura que Yamhure era amigo de Castaño. Sin embargo, esta polémica no pasó a mayores y Yamhure volvió al país y pasó a trabajar durante un tiempo junto a Luis Carlos Restrepo en la Alta Consejería para la Paz. Luego, brevemente, continuó su carrera diplomática, esta vez en los Países Bajos. Volvió a Colombia en 2007 y se dedicó a varios oficios, incluidas su apariciones en prensa, cátedras universitarias y asesorías varias, como una de seguimiento a proyectos legislativos del Congreso para la que lo contrató la Superintendencia de Notariado y Registro en 2007. Pero ahora Yamhure ha caído en desgracia y hasta Fernando Londoño -quien fue uno de sus impulsores- en una editorial en La Hora de la Verdad (que eventualmente se convirtió en una diatriba contra Vladdo y la Fiscalía) dijo que las acciones de Yamhure reveladas por Un Pasquín eran indefendibles y se salían de la línea periodística que defiende su programa. Por su parte Uribe, quien usualmente salta a defender a sus allegados, no se pronunció al respecto. Así que Yamhure, si aparece, tendrá que defenderse casi en soledad de las acusaciones que lo vinculan con Carlos Castaño.


EL INSOPORTABLE ERNESTO YAMHURE Y SUS SOSPECHOSAS RELACIONES

El fanatismo religioso mortal que no perdona a sus contradictores
Fuente:EL Periodico Bogotá
MIÉRCOLES, 31 DE AGOSTO DE 2011 19:01 ESCRITO POR EL PERIÓDICO
Ernesto es un niño mimado, cuarentón, solterón (no más), cavernario, godo recalcitrante, uribista furibundo, elitista, vanidoso, agresivo (tanto que el peligroso y temido Carlos Castaño le pide que se modere), enemigo de la izquierda y comentarista hostil de todo aquello que no esté alineado con sus pensamientos de acabar con la guerrilla. Pero también es inteligente, ilustrado. No es posible con él una discusión civilizada, ni siquiera con sus compañeros. En la cabina de Radio Súper fue necesaria la mediación de Guillermo Diaz Salamanca para evitar que se enredaran trompadas con Antonio Morales, de pensamiento ampliamente liberal. Y a mí no me faltaron ganas de renunciar a “La Escalera” por su forma insoportable y desafiante. Nunca entendí el porqué de tanto aparato militar para sus desplazamientos, antes y después de “asesorar” al Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo. Su llegada a los estudios, aparatosa, ostentosa y ruidosa, era más visible que la de cualquier ministro. Ahora entiendo más el asunto. Yamhure, columnista de El Espectador y de Caracol, tenía que cuidarse mucho por su extrema cercanía con el jefe paramilitar Carlos Castaño y, seguramente, otros sujetos de la misma pelambre. Por lo que acaba de publicar “El Pasquín”, valiente y costoso esfuerzo de Vladimir Flórez, Vladdo, Ernesto Yamhure no sólo tomaba trago con Castaño sino que le consultaba sus columnas periodísticas y las cambiaba según recomendaciones “como se evidencia en el contenido de una USB que ya está en poder la Fiscalía”. " (…) Amigo, a mí me parece que así es más válido lo que usted escribe, y muestra su línea crítica con todos los violentos”, le sugiere Castaño a Yamhure, en referencia a una columna del 1o de diciembre de 2002. Castaño Gil conminó a Yamhure a evitar un ataque frontal contra la Revista Semana y la Comisión Colombiana de Juristas. “No creo conveniente su crítica descarnada a la revista Semana, es mejor ignorar eso. Tampoco es conveniente hacer peyorativo el título del libro De León Valencia, pues no es eso lo que sugiere el libro”, advierte el extinto cabecilla del paramilitarismo. La periodista Duque recuerda que en enero de 2009, en una declaración rendida dentro del proceso que se sigue por el asesinato del periodista Jaime Garzón, Juan Rodrigo García Fernández, hermano de un ex cabecilla de las autodefensas, aseguró que en ocasiones acompañó al columnista de El Espectador. “En el sauna de la casa de Carlos Castaño, mientras yo tomaba café ellos tomaban whisky y el doctor Yamhure fumaba su pipa (...) El doctor Yamhure participó conmigo (…) en al menos dos reuniones con las autodefensas”.
Ernesto ya no toma whisky. Se lo dijo al propio Vladdo. Lo demás es cierto. “Yo le daba recomendaciones el año pasado a la campaña de Mockus –explica Vladdo- porque era amigo y medio cercano. Nunca a un desconocido le digo qué tiene que hacer, qué tiene que decir, ni qué tiene que escribir en un comunicado que van a sacar a la opinión pública, como es el caso de Yanmhure con Castaño. “La injerencia de Castaño fue tal que él reescribió el artículo, le cambió el contenido, el enfoque y conservó algunas cosas del borrador que le mandó a Castaño, pero el artículo en EL ESPACTADOR salió completamente distinto. No es una simple consulta académica..”.
El periodista Vladdo reflexiona: si yo tuviera un correo así con un guerrillero, estaría hoy en la hoguera y me estarían quemando vivito. Lo de Piedad Córdoba en las famosas USB de Reyes es un caso parecido, pero todos ya la condenaron y la echaron a la hoguera. Creo que la información de Piedad Córdoba es menos explícita y comprometedora que esta de Yamhure con Castaño. José Obdulio, Fernando Londoño, un señor Saúl Hernández Bolívar, todos esos manejan un doble rasero para juzgar las cosas que tienen que ver con ellos y evaluar lo que sucede con los demás. A mí me da mucho pesar que EL ESPECTADOR y EL TIEMPO tengan en sus páginas personas tan cuestionadas éticamente, porque el asunto no tiene que ver con prontuarios, cárceles, ni nada, sino con la ética. Es una cosa muy sutil. Se tiene o no se tiene. Uno no puede tener sombras en eso”. Ernesto Yamhure es un farsante, me dijo Vladdo, en Todelar.

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